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20 may 2019

Love Story" (English)

"Come, gentle night; loving, black-browed night; "Leyó lentamente, con paciencia y dedicación. "Give me my Romeo; and, when I shall die," un áspero nudo comenzó a rasparle en el interior de la garganta, realizando un monstruoso esfuerzo por no quebrarse en llanto "take him and cut him out in little stars,..."

"Jug" susurró Betty con la delicadeza de una brisa, alzando la mano para rozar con suavidad la húmeda piel de su mejilla mientras él se rendía a los sollozos. "Jug, estás llorando. " Señaló, con voz tan dulce que ni ella logró oírse.

Jughead, frustrado con sus propias lágrimas, se las arrancó con prisa, dejando sus mejillas enrojecidas por la fricción.

"Perdona. " Masculló, respirando antes volviendo a centrarse en la lectura. "And he will make..." Tragó con fuerza, dolorosamente. "And he will make the face of heaven so fine," Betty se abrazó más a él en medio de un débil suspiro; su mejilla apoyada sobre su pecho, dejándose mecer por el lento ritmo de su corazón. "That all the world will be in love with night..."Fue Su verso final, cerrando lentamente el viejo libro, con la mirada en algún lugar perdido en aquella pared de hospital únicamente decorada con un cálido cuadro de una florida noche de verano; había una costa, una especie de estanque en medio de una frondosa y enorme corona de flores blancas y rojas. Jughead juraría que oía el zumbar de las libélulas.

"Siempre fuimos Romeo y Julieta. " Rezó Betty, con una media sonrisa entretenida y soñadora.

Jughead reajustó el abrazo, atrayéndole hacia él, con el corazón partiéndosele nuevamente con cada pitido que exclamaba la dichosa máquina; aquella que abrazaba sus brazos, enredándole y leía, como un poema, sus últimos latidos.

Amaba abarazarle: sentir que no importaría jamás cuán oscuros se tornase el cielo, cuán lejos se sintiesen de ellos mismos... Pues siempre serían el cálido hogar del otro, y en sus brazos, hallarían las fuerzas para una guerra.

Pero cómo cuentan los veteranos: llegó la Gran Guerra. Aquella que les advirtieron durante años; aquella que su amor no curaría. La Gran Guerra.

"Dios, Betts, ojalá hubiésemos dejado este condenado pueblo... " Sollozó Jughead contra su pelo, luchando por porlongar el beso en su cabeza.

Betty alzó la mirada, encontrándose con el más hundido y triste brillo que jamás hubiese acompañado a sus preciosos ojos. Como dos zafiros, salvo que con el brillo triste de las estrellas al oír el lejano canto de las sirenas reflejado en ellos. Las lágrimas aún se deslizaban como marineros sin puerto camino abajo por sus mejillas.

"¿Y qué cambiaría eso, Juggie? " Preguntó, con honesta curiosidad en su voz.

Jughead cerró los ojos con fuerza, obligándose a memorizar cada entonación de su voz, cada punto en que sus cuerpos se rozaban y la sensación de sus suaves dedos enmarcando su rostro.

"Nada, quizá " admitió Jughead, con la voz temblorosa. "Pero habría sido capaz de darte mejor vida que un hormonal prototipo de Scooby Doo. " Maldijo.

Betty no añadió palabra; de acuerdo con él, supuso Jughead. Y no le culpó por desear haber elegido cosas distintas; distintas a él.

Sin embargo, la presión de sus dedos sobre sus mejillas aumentó, y lo próximo que sintió Jughead fueron los húmedos y salados labios de Betty sobre los suyos.

Y si antes no se le había partido el corazón, ahora sin duda lo hizo: estaba llorando.

El beso fue largo, lento y urgente. Un beso a modo de promesa, pero también como despedida. Duró algo así como medio minuto, y, entonces, ambos separaron sus bocas, con las frentes aún una sobre la otra y mirándose fijamente a los ojos.

La mano de Jughead subió a su mejilla, cubriendo la de Betty, memorizando la delicada silueta de sus finos dedos y su elegante mano. Su pulgar trazaba cortas caricias sobre el dorso de su mano.

"No cambiaría nada, Juggie... " Sonrió Betty dulcemente;  el brillo en sus verdes ojos centrándose en iluminar el terror azul de los de Jughead.

Jughead tragó saliva de nuevo, recordando involuntariamente una cita de "Bajo la Misma Estrella": «Había dedicado buena parte de mi vida a intentar no llorar delante de las personas que me querían, así que sabía lo que estaba haciendo Augustus. Aprietas los dientes. Miras al techo. Te dices a ti misma que si te ven llorando, sufrirán, y solo serás tristeza para ellos, y no debes convertirte en mera tristeza, así que no llorarás, y te dices todo esto a ti misma mirando al techo, y luego tragas saliva, aunque la garganta no la deja pasar, y miras a la persona que te quiere y sonríes.

No sabría decir si se veía a sí mismo o a Betty en aquel párrafo, pero sabía que le estaba consumiendo en todos los aspectos posibles enfrentarse a la mera idea de despedirse de la única persona a la que jamás amó (y que jamás le amó) por algo tan mundano como una enfermedad. No podía soportarlo. No después de todo lo que habían vivido juntos.

"Te amo. " Susurró él con firmeza, acercándose tanto a ella, que sus labios se rozaban.

Betty definió sus labios en una delgada línea, temblándole las comisuras de los labios mientras sus pestañas ya portaban en las puntas rastros de sus lágrimas.

"Yo también te amo, Juggie... "

No sabían qué decirse–o, peor aún, querían decir tanto, pero tenían tan poco tiempo–pero no querían oír los incesantes y burlones pitidos que delataban su débil corazón.

"Sigue leyendo... "Rogó Betty, recostándose de nuevo en su pecho, dejando que los latidos de su corazón enmudeciesen la realidad. "Por favor, Juggie... Léeme hasta que me duerma... "

Jughead sintió que su corazón era apuñalado numerosas veces, sangrando con cada exhalación, derrotado.

«Léeme hasta que me duerma... »

Y Jughead supo que sea lo que sea que leyese, serían las últimas palabras que Betty oiría jamás.

"Oh, speak again, bright angel!" Leyó Jughead, tragándose finalmente el nudo que reprimía su voz mientras sud dedos se entrelazaban con los de Betty y ambos sostenían sus manos con fuerza, no queriendo separarse. "For thou art as glorious to this night, being over my head" La dichosa máquina, cual cruel reloj inverso, continuaba contándole lod latidos a Betty en un tortuoso compás. De Betty se comenzaron a escapar tristes lágrimas aterradas que nunca quisieron nacer; que nunca quisieron morir. Betty se aferró aún más a Jughead y dejó que las lágrimas fluyesen en paz, escondida en el hueco de su cuello, embriagada en su aroma y pensó que no quería morir; amaba a Jughead. Amaba a Archie, Veronica, Kevin, Cheryl y sus demás amigos. No quería irse. No estaba lista para irse, ¡aún le quedaba mucho por... !

"As is a winged messenger of heaven, unto the white, upturned, wondering eyes"sus pitidos eran cada vez más lentos; su corazón se estaba parando. "Of mortals that fall back to gaze on him" sus manos se estrecharon con miedo y prematura nostalgia "when he bestrides the lazy-puffing cluds, and sails upon the bosom of the air" Leyó Jughead con la más melosa voz que jamás se hubiese descubierto a sí mismo entonando, con lágrimas en los ojos enrojecidos.

Un largo y espectral pitido sepultaba la adormecida sonrisa de Betty quien, sin vida, yacía en los temblorosos brazos de su verdadero amor.

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