Escuchando...

12 mar 2019

Apocalíptico, caótico, críptico

¿Cómo reparamos la melodía que rompimos a caricias? 
Arrancamos las horas del reloj entre verso y promesa mientras la eternidad se nos escurría entre los dedos. 
Nos amamos mal, porque pusimos mandarnos a besos en lugar de envenenarnos comprometas; porque fuimos el reflejo en las cristalinas lágrimas del otro y eso no consumida por dentro.
Había algo pasionalmente erróneo en nosotros, en las caricias y susurros que afloraban en la cálida compañía de las mantas cubriendo la piel que sanamos a besos mientras tu rímel cubría la sombra de nuestra mal formulada y desesperada historia de amor. 
Y nos dejamos asesinar, 
–Crimen pasional a manos de una sonrisa letal. 
Piel con piel; la agonía de vivir. 
–El tan poco educado ruego de que no dejemos esta historia morir. 
Ambos tú y yo. 
–Un "te quiero" del calibre dos. 
Poseídos por el agónico intento de respirar, 
porque amarnos fue un ir, pero no regresar. 
Nuestra canción fue mal compuesta, saltándose acordes para sacar sonrisas solidarias, quebradas por promesas del hambre.
Como sinfonía escrita por el codicioso bolsillo del niño que jamás soñó con volar, pero cobra entradas a los corazones rotos para conocer a Peter Pan, nuestro amor retorcido y tóxico; eterno y nocivo, vicioso y mortal.
Y no sé si tendremos cura o moriremos en el intervalo entre latido y último beso, pero si moriremos por poesía, que sea por el descorazonador punto y final de nuestro último verso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario