Primer rayo de luz del sol naciente,
Tórnense tus ojos de un cobre magullado,
Que por reales despreciado,
No brilla su luz candente.
No es el barroco en tu mirada
De tu vergüenza motivo,
Sino de aquellos que por la riqueza codiciada
Tus diamantes silvestres han perdido.
Arquero desarmado
Cupido se encuentra,
Pues con su arco en tus labios,
Y la maldición de amarte en tus manos,
Sólo ahora comprende
El dolor al que somete a los humanos.
Son llaves a riqueza;
De tus labios comisuras.
Son precio de mí falta de cabeza,
Mi desamor la tortura.
Son mis versos plegaria,
Porque tu gracia mercenaria
Ponga fin a mi condena
De amarte de esquina a esquina, como alma en pena.
¡Oh serenata furiosa que en mi corazón aún grita!, ¡Oh mal de amor que mi esperanza marchita!
Ofréceme, te pido, la paz que no hallo,
Pon fin, amada mía,
a la amarga agonía
De amarte como sólo se debe amar a un lejano deseo;
Persiguiendo la incorpórea fantasía
De en mis brazos sostenerte noche y día
Aunque en mi soledad sepa que tu amor no poseo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario