Mis versos cantarán la triste historia de un prisionero cuyo único pecado fue respirar.
Fui despojado de mi nombre, de mi identidad, de mi historia y libertad.
Se me redujo a poco o nada más que un pijama de colores tristes y figuras huesudas de esperanzado cantar.
Hombres grandes, mujeres enamoradas y niños ansiosos por jugar...
Todos reducidos a un odioso: "¡Eh judío, ponte a trabajar!"
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