Escuchando...

3 jun 2020

“Te echo de menos”—Ivakov fanfic


El mudo eco de sus pasos sobre los desgastados tablones del muelle se perdieron en medio del exasperado suspiro de las olas que arremetían contra la costa. Sentía el salitre disuelto en el aire pegándosele a la piel, y la brisa que alimentaba la fuerza del oleaje soplaba a través de su camisa azul oscuro, haciendo que su estómago se encogiera, buscando en su calor corporal resguardo del frío.


El comisario Volkov tomó asiento al borde del muelle, sus dos piernas balanceándose en el espacio entre el agua y su pequeño palco improvisado, sólo una botella de agua medio vacía entre las manos.


Permaneció unos instantes en silencio, apreciando las vistas, valorando el escenario: era un día soleado, en realidad. No había una sola nube en todo el cielo, y la marea sonreía con un conjunto azul tan tupido que no veía más allá de las intranquilas olas que se levantaban para saludar al sol. La brisa era fría, arrastrando consigo la humedad y salitre que cuidadosamente rascaba del océano y esparciéndolos por toda la costa. Volkov destapó distraído una pequeña botella de agua que había traído consigo y le dio un trago.


—Espero que puedas perdonarme que haya traído esta mierda en lugar de un buen vodka, pero últimamente me tienen atado con correa corta, compi. —Murmuró con resignación, observando el declive de las olas a través de sus gafas de sol. —Están mucho más pesados conmigo y el alcohol desde que te fuiste, cada vez que vienen a casa me lo esconden, y Conway siempre revisa que no haya bebido cuando entró al servicio.


Lentamente, respiró hondo. Dio otro trago al agua, sintiendo el frío del viento irritarle la piel lentamente al humedecerse el labio superior mientras bebía.


—Le dije a Conway que iba a verte...—Dijo de nuevo. Apenas podía oírse por encima del rugido de las olas chocando contra la costa; cosa que agradecía, porque en los últimos días su cabeza era el último lugar por el que quería frecuentar. —Técnicamente no he mentido, ¿o esperas que me crea que sigues en esa tumba de mierda?—Volkov meneó la cabeza mientras resoplaba con ironía. —No, yo no me lo creo; no paraste quieto un puto segundo estando vivo, ¿por qué irías a facilitarnos eso ahora?


Dejando la botella a un lado, deslizó los dedos por su pelo, dándose un pequeño tirón al final mientras dejaba caer la cabeza, dejando escapar todo el aire que quedaba en sus pulmones.


Se sentía tan cansado...Llevaba unos cuantos días sin dormir bien, si es que a sus pequeñas siestas se les podía llamar “dormir”. Sencillamente la idea de dormir, y lo que ello implicaba, le causaba auténtico pavor.


No quería quedarse a solas con sus pensamientos, ya había oído suficiente de ellos y siempre le traían las peores y más terroríficas pesadillas en bucle, una y otra vez, hasta sacarle de nuevo de la cama.


—Tú no tendrías que haber muerto así, Ivanov...—Susurró, la amargura deslizándose sobre su confesión, un pequeño sollozo brotando de su garganta cuando intentó volver a hablar. Ya podía sentir el nudo en su garganta comenzar a forjarse. —Esa no tendría que haber sido tu muerte: suplicando que no te mataran, desesperado, angustiado...—Volkov se obligó a detenerse, sintiendo cómo las palabras cada vez salían más magulladas, temblando y viniéndose abajo como un edificio en ruinas. —Si morías, tendría que haber sido riéndote de todos nosotros, que es como te pasaste todo el jodido tiempo desde que entraste al cuerpo de policía: siempre con esa molesta sonrisa burlona en la cara y con algún comentario sarcástico con el que azotar a Conway...— Una pequeña sonrisa apenada y corroída se formó en su rostro, dejando que la calidez de los buenos recuerdos le arropasen por un instante mientras una lágrima resbalaba por su rostro. Los buenos días en los que podría decir tranquilamente que como viese a Ivanov una sola vez más por comisaría le daría semejante paliza que hacía patrulla por toda la ciudad sólo de la onda expansiva después de alguna mala broma... Ahora pagaría lo que hiciese falta por verle aparecer por la puerta una sola vez más, metiéndose con él y haciendo chistes que no divertían a nadie. —Era el único objetivo que te proponías acabar, el de hacer de cada día de nuestras vidas un jodido circo, y ni siquiera eso has sabido terminar. Eres un puto irresponsable.


Se permitió unos minutos de silencio tras su confesión. Dejó que el eco de la marea lo aislara, y que el olor a sal marina le embriagase lo suficiente para que los susurros en su cabeza se volviesen borrosos e incomprensibles.


No hizo amago alguno de dejar de llorar, permitiendo que las lágrimas fluyesen a su antojo sobre su rostro, haciendo que el frío se pegase al rastro de hileras plateadas que quedaban tras su carrera. Pronto se secarían, o su piel absorbería su humedad, y podría llorar de nuevo.


—Te echo de menos, Ivanov...—Dijo, los sollozos dificultándole el habla, pero esforzándose por que pese a la marea y el nudo en su garganta, su compañero pudiese entenderle si es que le oía desde alguna parte. —Te echo tantísimo de menos...—Respiró hondo, intentando recomponerse, —A veces desearía que hubiese sido y—


Las interferencias de la radio de activaron, y pronto la voz de Torrente apareció de entre el siseó mecánico.


A toda la malla, ¿algún agente disponible? Tenemos un código 3 en el Vanilla. Necesitamos dos agentes para poder acudir a la llamada.


Cuando la comunicación terminó, Volkov emitió un largo y pesado suspiro. Alcanzó de nuevo la botella, y miró al cielo antes de hablar.


—Vittori Alfieri dijo: “La sociedad prepara el crimen; el criminal lo lleva a cabo.” Quizá esta ciudad no tenga remedio y voy a pasarme el resto de mi vida deteniendo una y otra vez a la misma gente que nunca aprende. Como si no hubiesen mamado eso en sus círculos y en su entorno...—Dio un último trago a su botella de agua y la alzó a modo de brindis. —Perdóname otra vez por la mierda del agua—maldijo, mirando con rechazo la pequeña botella de plástico—, pero bueno, tampoco habría servido de mucho el alcohol de todas maneras, —Volkov se encogió de hombros—últimamente me siento...Como entumecido. Ya sabes, como si me hubiese dormido sobre mí mismo y ahora no pudiese sentirme, ni sentir en general. Sé que camino porque oigo mis zapatos, y sé que hace frío porque me veo las manos rojas... Pero más allá de eso es como si mis terminaciones nerviosas estuviesen muertas, no sé si me entiendes.


Repito, tenemos un código 3, nos faltan dos agentes, ¿puede alguno dejarse de gilipolleces y venir de una puta vez? Leonidas y yo vamos de camino, les esperamos allí.”


De nuevo, la radio habló, persistente.


El comisario maldijo por lo bajo e inició la comunicación: “Aquí comisario Volkov. Voy de camino a comisaría. “.La próxima vez que oyó la voz de Torrente, fue para decir un claro “10-4”.


El comisario se puso en pie torpemente, poniéndole de vuelta el tapón a la botella, echándole un último vistazo al mar, buscando aquel punto perdido en el que su mente se había concentrado mientras se dirigía a Ivanov; era el punto exacto donde las olas alcanzaban su altura máxima antes de desmoronarse sobre sí mismas.


—Tengo que irme.—Dijo, sintiendo una pequeña y fría punzada clavársele una y otra vez en distintas partes de la columna. Una sensación de sudores fríos recorriéndole la espalda. —Quizá no me pase a verte por unos días...Yo...—Tartamudeó, tragando difícilmente— puede que esté un poco ocupado. Hazme el favor de cuidarte, donde quiera que estés, y...—Volkov meditó por unos segundos, repasando si había algo que quisiera decirle antes de irse.— ¡Oh, sí!—,recordó,—quería saludar también a mis hermanos, pero...—rápidamente revisó la hora en el reloj. —A estas horas solían estar durmiendo; si les ves, ¿podrías decirles que me he pasado a verles...?


Cogió aire, dejando que sus pulmones se llenasen al completo, y dejó el aire escapar en un largo suspiro mientras contemplaba el cielo, pensativo. Cuando volvió en sí, le dedicó una pequeña mueca afligida a las olas.


—Adiós, Ivanov. Te veo más tarde, compañero.



2 comentarios:

  1. Wow.Llevo ya 2 días llorando con todos estos temas.Que intensidad y que bien retratado.Sigue escribiendo más por favor.Me estoy enganchando mucho a la historia de Volkov ,la de su vida y la de Horacio.No pares.

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  2. Weeey mms divino alv, estoy a otro fanfic así de suicidarme

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